Ir a Inicio Grupo Evos.
Directorio de abogados por países  Busca aquí artículos o referencias dentro de la Revista.
Rss Publicar Artículo Portada
 
Suscribirse
Si desea que le informemos de los nuevos artículos publicados en la revista suscríbase a nuestro boletín y recibirá un correo informándole de las novedades.
Especialidades

Derecho General
Derecho Administrativo
Derecho Civil
Derecho Constitucional
Derecho de Familia
Derecho de Marca
Derecho Empresarial
Derecho Extranjería
Derecho Financiero
Derecho Fiscal
Derecho Inmobiliario
Derecho Internacional
Derecho Laboral
Derecho Marítimo
Derecho Mercantil
Derecho Penal
Derecho Procesal
Derecho Sanitario
Eventos Jurídicos

Centros de Ayuda
Instituto de Victimología IVUSTA - Colombia
Blog Violencia de Género
NO + VIOLENCIA GENERO
Artículos mejor valorados:

Tipos de Sucesión en Panamá - Testamentaria e Intestada

Matrimonio Internacional en Panamá

Opciones interesantes:
OFERTAS DE EMPLEO encuentra las mejores ofertas de empleo en la región o país que tu quieras.
Derecho Penal 27 de abril de 2010
La Imputabilidad

El tema de la imputabilidad en el Derecho Penal es uno de los más importantes pues, la persona tiene que tener pleno conocimiento y estar consciente que su conducta vulnera la excerta penal.

I. CONCEPTO
El autor Eugenio Florián en su obra “Parte General del Derecho Penal” nos define la imputabilidad como: “el conjunto de condiciones merced a las cuales un hecho puede ser atribuido a un hombre como a su causa, para que éste responda de las consecuencias que se derivan de él, diversas según los criterios adoptados. En efecto, la imputabilidad es física o externa, si el hecho se le atribuye al hombre como a su causa puramente material, de acuerdo con la ley de causalidad física; es sicológica, en cuanto al hecho estuviere acompañado de la voluntad del agente; es moral, si se le atribuye en el sentido de que el hombre lo haya cometido conscientemente y con libre voluntad; es jurídica, si se le atribuye en el sentido de que deba responder para efectos legales”. (FLORIAN, Eugenio, “Parte General del Derecho Penal”, La Habana, Imprenta y Librería “La Propagandista”, 1929, Tomo I, págs. 303-304).

De igual manera el tratadista colombiano Luis Carlos Pérez define la imputabilidad como: “un estado del sujeto, permanente o transitorio, que le permite dirigir su conducta en armonía con el orden jurídico-social existente. Es, en términos equivalentes, la capacidad en que se encuentra el sujeto para comprender el acto y para ejecutarlo de acuerdo con su designio. De éste modo, no es imputable quien no goza de sus atributos intelectivos y voluntarios, bien porque no los tenga aún, bien porque los ha perdido, o porque sufre momentáneos oscurecimientos o trastornos” (PEREZ, Luis Carlos, Derecho Penal, Editorial Temis, Colombia, Tomo II, 2da Edición, 1989, pág. 3-4).
Por su parte el autor Sergio Tulio Ruíz, señala que la imputabilidad “ocurre cuando el sujeto, en el momento de ejecutar el hecho legalmente descrito, tiene la capacidad de comprender su ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa comprensión”. El jurista desarrolla dos elementos de la imputabilidad, a saber:

1. Elemento intelectivo: el cual consiste en la capacidad de comprensión que es esa facultad del hombre maduro y sano de mente de representarse la conducta que va a realizar, el resultado que pretende obtener, esto es, de valorar de antemano su comportamiento y deducir de esa valoración si su ejecución constituye una violación, una desobediencia, vale decir, si es ilícito.

2. Elemento volitivo: El cual es esa capacidad del sujeto sano de mente y maduro de dirigir su actividad, de guiar su comportamiento, en uno u otro sentido para alcanzar el resultado ilícito, o abstenerse de alcanzarlo, según determinación adoptada.

La imputabilidad, entonces, se centra en la existencia en el sujeto de ciertas condiciones (madurez sicológica y sanidad mental) para la valoración del hecho en relación con una norma penal y el ligamen de ésta valoración con su autor, la cual permite determinarse (dirigir su conducta) en uno u otro sentido”. (RUÍZ, Sergio Tulio, Teoría del Hecho Punible, Ediciones Librería del Profesional, Colombia, 3 Edición, 1985, pág.96).

En éste mismo orden de ideas, el conocido tratadista colombiano Alfonso Reyes Echandia define la imputabilidad como: “un modo de ser de la persona, que influye en su comportamiento y del cual se derivan determinadas consecuencias jurídicas. Pero ese modo de ser está revestido de elementos sicológicos, biológicos, siquiátricos, culturales y sociales respecto de cuya importancia no se ha puesto de acuerdo la doctrina, lo mismo que en relación con el sitio que ha de ocupar éste concepto dentro de la teoría del delito” (REYES ECHANDIA, Alfonso, “Imputabilidad”, Editorial Temis, Colombia, 1989, pág. 6).

II. ENFOQUES DOCTRINALES QUE PRETENDEN EXPLICAR EL FENÓMENO DE LA IMPUTABILIDAD.

1. Teorías Tradicionales: Comprende la escuela clásica y la positiva.
A. Clásica: Para los clásicos la imputabilidad presume inteligencia y libertad moral de la persona que actúa. Entre los precursores de ésta teoría se encuentra Francisco Carrara y sostiene que “es necesario que en los dos momentos de la percepción y del juicio el agente haya estado iluminado por el entendimiento, y que en los dos momentos sucesivos del deseo y de la determinación haya gozado de la plenitud de su libertad” (CARRARA, Francisco, Programa de Derecho Criminal, vol. 1, Bogotá, Colombia, Editorial Temis, 1956, pág. 155).

El autor Giuseppe Maggiore es uno de los críticos de ésta teoría y señala que “está en quitarle a la libertad toda necesidad y concebirla como no necesaria intrínsecamente, como algo que puede ser o no ser, como una actividad sin orden y sin ley. Entendiendo así la libertad, hay que negar su existencia en los niños, los idiotas y los locos, sometidos tan solo a la férrea ley de la fatalidad orgánica” (MAGGIORE, Giuseppe, Derecho Penal, vol. 1, Colombia, Editorial Temis, 1954, pág. 488-489).

B. Positivista: Entre los precursores de ésta teoría se encuentra Enrico Ferri el cual considera que “todo sujeto activo de un delito es siempre penalmente responsable porque el acto es suyo, es decir, expresión de su personalidad, sean cualesquiera las condiciones fisiosíquicas en las que ha deliberado y cometido el hecho. Y las sanciones defensivas contra él, no deberán estar condicionadas en cantidad y calidad más que a su diversa potencia ofensiva”. “Con ello se pretende proveer a una defensa social mucho más eficaz, distinguiendo a los autores de un hecho delictivo en imputables e inimputables, sino solo en más o menos peligroso, pero todos responsables frente a la sociedad y la ley” (FERRI, Enrico, Principios de Derecho Criminal, Madrid, España, Editorial Reus, 1933, pág. 222-225).

Giuseppe Maggiore critica ésta teoría señalando que “no es predicar la libertad determinada por los motivos, sino confundir el determinismo con el fatalismo, dar a la causalidad un valor permanente mecánico olvidando que todo proceso causal supone una mera síntesis de causa y efectos” (Cfr. Maggiore, Derecho Penal, pág. 489).

El jurista Reyes Echandía señala la afirmación ferriana de que el derecho penal no debe distinguir entre imputable e inimputable, sino entre sujetos más o menos peligrosos, no solo se resiente del error positivista de confundir el derecho penal con la criminología, sino que desconoce el derecho científico y experimentalmente irrefutable de que entre quienes realizan conductas descritas en la ley como delitos: hay dos grandes categorías: la de aquellos que en el momento en que actuaron presentaban alteraciones sicosomáticas o eran mentalmente inmaduros, y la de quienes no adolecían de tales anormalidades y mostraban una personalidad ya estructurada en sus planos intelectivos, afectivo y volitivo.

2. Teorías Objetivas: Son las siguientes:

A. Capacidad de acción: Los defensores de ésta teoría son Binding, Von Hippel, Gerland y sostienen que “la imputabilidad se traduce en la capacidad del sujeto para actuar, es decir, para realizar comportamientos. Esa capacidad de obrar, dice Von Hippel, en la que consiste la imputabilidad no está presente solamente en el derecho penal sino que se da igualmente en otras áreas de lo jurídico; así en el derecho privado es capacidad para negociar, testar o contraer matrimonio; en el derecho procedimental es capacidad procesal, y en el derecho político, capacidad de elegir y ser elegido. Quienes no poseen tales capacidades, son inimputables”. (JIMÉNEZ DE ASÚA, Luis, Tratado de Derecho Penal, Tomo V, 3era Edición, Buenos Aires, Argentina, Editorial Losada, 1956, pág. 83).

El jurista Reyes Echandía señala que el error emerge de las consecuencias de la propia tesis, como si imputabilidad es conducta, los inimputables no pueden actuar, no son capaces de comportarse, no tienen posibilidad de responder a estímulos externos pues bien, tal conclusión contradice los más elementales conocimientos sicológicos y siquiátricos sobre el comportamiento humano, puesto que ni la minoría de edad ni la enfermedad mental suprimen en los sujetos de quienes se predica, su capacidad de actuar. El niño actúa; el enfermo mental desarrolla conductas positivas o negativas; otra cosa es que la acción de aquel sea determinada por un siquismo inmaduro y la de éste por un siquismo anómalo; y son acciones en las que ésta presenta la voluntad, así se impulsiva en el niño por falta de capacidad de autocrítica, y anormal en el enfermo mental por alteraciones sicosomáticas.

B.Capacidad de deber: Los precursores de ésta teoría son Von Ferneck y Kohlrauch quienes consideran que la imputabilidad es capacidad jurídica del deber y que, por consiguiente, los inimputables no son capaces de actuar contra el derecho y en consecuencia todos sus comportamientos son jurídicos.
Por su parte, el autor Reyes Echandía señala que “aparte que la teoría no explica el alcance de ésta capacidad jurídica de deber, su consecuencia es insostenible porque conduce a la aceptación del hecho de que frente a la conducta del inimputable que actúa típica y antijurídicamente nada puede hacer el derecho penal” ( Cfr. Alfonso Reyes Echandía, Imputabilidad, pág, 10).

C.Capacidad de delito: Los defensores de ésta teoría sostienen que la imputabilidad implica capacidad para cometer delito. Carnelutti es uno de los precursores de ésta teoría y piensa que “ésta capacidad de delinquir es secuela de la capacidad de obrar que debe caracterizar a los sujetos imputables. Pero ésta capacidad de obrar jurídicamente se extiende del campo del derecho al de las obligaciones, no solo en cuanto a su cumplimiento, sino también a su violación, integrándose como idoneidad, más que para obrar en sentido material, para obrar en sentido jurídico y, de éste modo para realizar un acto jurídico, o bien para ejercitar un derecho o cumplir o violar un deber; se trata entonces de una capacidad que no es patrimonio exclusivo del derecho penal, sino también del ordenamiento jus privatista. Por eso opina el autor que la capacidad para el contrato, como para la capacidad para el acto, ilícito, civil o penal, no son más que dos expresiones de un mismo fenómeno” (CARNELUTTI, Francesco, Teoría General del Delito, España, Editorial Reus, 1941, pág.87-91).

D. Capacidad de ser destinatario de la norma penal: Su principal precursor es Petrocelli, el cual explica de la siguiente manera: “la imputabilidad es un estado, un modo de ser, una condición del sujeto, distinta del delito y preliminar a él, necesaria para que un sujeto pueda ser destinatario de la norma penal y consecuentemente para que pueda asumir la obligación que se desprende de aquella. La imputabilidad sería, así, una cualidad que un sujeto necesariamente debe tener para que la norma penal le sea eficiente o pueda referirse a él. Los inimputables, agrega, no teniendo conciencia y voluntad normales, no tienen la capacidad de conocer la norma y no son, por lo mismo, capaces de obediencia, es decir, de sentir la amenaza contenida en la norma y de regular su conducta en la forma que el precepto dispone y en consecuencia no son idóneos para ejecutar hechos con voluntad jurídicamente relevante. Por eso los inimputables no son destinatarios sino objeto de la norma penal; sobre ellos se aplica el mandato dirigido a otros sujetos (el órgano público); no tienen, pues, ninguna obligación sino que están subordinados a la ley. Ahora bien, según que los sujetos sean o no capaces de obediencia (es decir, imputables o inimputables), el derecho adopta diversos medios coactivos de defensa; para los primeras medidas sancionatorias; es decir, penas, y para los segundas medidas no sancionatorias, es decir, medidas de seguridad”. (PETROCELLI, Biaggio, Principi di diritto penale, vol. 1, Napoli, Jovene, 1955, págs. 161-163).

E. Capacidad de pena: Feuerbach, quien por primera vez postulo ésta tesis, “parte del supuesto de que la pena tiene como misión básica prevenir el delito y por eso ha de producir efectos intimidantes; ahora bien, como solamente las personas imputables pueden sentir la amenaza de la norma penal, la imputabilidad debe entenderse como capacidad de pena.” (Anselm Von Feuerbach, Lehrbuch, pág. 85, cit. de Luis Jiménez de Asúa, en Tratado de Derecho Penal, t. v., 3era Edición, Argentina, Editorial Losada 1956, pág. 87).
Vaccaro hace planteamiento semejante cuando afirma que “el inimputable adolece de una calidad personal que le impide ser punible, no porque el hecho realizado no sea considerado como suyo sino porque muestra una personalidad incapaz de sufrir la pena” (Ilda Vaccaro, “II reato del non imputabile”, en Scuola Positiva, 1947, pág. 26).

3. Teorías Subjetivas: Son las siguientes:

A. La imputabilidad como presupuesto de la culpabilidad: El autor Luis Jiménez de Asúa es uno de sus principales precursores cuando dice que “la imputabilidad como presupuesto de la culpabilidad, es la capacidad para conocer y valorar el deber de respetar la norma y determinarse espontáneamente. Lo primero indica madurez y salud mental; lo segundo, libre determinación o sea la posibilidad de inhibir los impulsos delictivos” (JIMÉNEZ DE ASÚA, Luis, Tratado de Derecho Penal, t. v., 3era Edición, Argentina, Editorial Losada 1956, pág. 86).

Como ejemplo se tiene el paranoico o sicópata afectado de ciertas formas compulsivas, que bien puede conocer el deber de no transgredir la norma, pero no puede evitar el impulso de quebrantarlas.
El autor Díaz Palos considera que el concepto de culpabilidad debe entenderse en dos sentidos: objetivo el uno, en cuanto referibilidad del acto al sujeto y subjetivo el otro, en la medida en que exige del autor, previa capacidad para esa referencia o imputación. Entiende la imputabilidad como: “el conjunto de condiciones sicosomáticas exigidas por la ley penal para que las acciones u omisiones penadas en la misma puedan ser atribuidas al que las ejecutó como a su causa voluntaria, y por esa razón es supuesto previo pero independiente de la culpabilidad; trátese, agrega, de dos conceptos independientes que, sin embargo, corren paralelos así en su base sicológica como en su delimitación valorativa o normativa” (DÍAZ PALOS, Fernando, Teoría General de la Imputabilidad, España, Bosch, casa Editorial, 1965, págs. 20-40).

Para el autor Delitala, la “imputabilidad no es presupuesto ni del hecho ni de la antijuridicidad, entendida objetivamente sino de la culpabilidad, puesto que a tiempo que respecto del inimputable no puede configurarse la culpabilidad, si es posible la estructuración del hecho material y de la antijuridicidad” (Giandomenico, Delitala, II fatto nella teoría general del reato, Milano, Giuffre, Editore, 1930, pág. 26).
El autor Gaitán Mahecha entiende “la imputabilidad como la capacidad de ser culpable, de actuar dolosa o culposamente, reconoce que la culpabilidad es juicio sobre la conducta, en tanto que la imputabilidad es juicio sobre su autor y asevera que ésta es presupuesto de aquella, porque solamente puede ser culpable quien tenga el carácter de imputable” (GAITÁN MAHECHA, Bernardo, Curso de Derecho Penal General, Colombia, Edición Lerner, 1963, pág. 155).
Por su parte, el autor Antolisei señala que “la razón que sustenta ésta concepción es la de que el juicio sobre la culpabilidad implica por su propia naturaleza un reproche natural al sujeto, y los actos de los menores y de los enfermos de mente no son susceptibles de valoración ética, se afirma que en ellos no es posible encontrar una voluntad culpable” (ANTOLISEI, Francesco, Manuale di diritto penale, parte generale, Milano, Giuffre Editore, 1960, pág. 235).

B. La imputabilidad como elemento de la culpabilidad: Esta teoría puede sintetizarse así: entre los requisitos indispensables para integrar el concepto de culpabilidad está la “libertad de querer”, entendida como posibilidad efectiva de parte del agente y en el momento de la comisión del hecho de actuar diversamente a la previsión de la norma, y como tal libertad del querer debe excluirse de los inimputables, la imputabilidad no puede menos de ser un elemento de la culpabilidad.
En éste sentido, el autor Bettiol señala que “juzgar como culpable la acción de un inimputable, por cuanto al enfermo de mente no se le puede formular ningún reproche por lo que ha hecho, ya que siendo la culpabilidad rebelión, desobediencia, supone en el sujeto una capacidad de rebelión que los inimputables no tienen. No obstante, se reconoce que los enfermos de mente son capaces de acción porque en su comportamiento encontramos un impulso voluntario dirigido a un fin, solo que en ellos falta aquella relación de congruencia entre los medios y el fin fuera de la cual no es posible emite el juicio de culpabilidad” (Giuseppe Bettiol, Diritto penale, Padova, CEDAM, 1949, pág. 307-311).

4. Teoría Finalista: La imputabilidad es tanto como capacidad de culpabilidad entendida como capacidad del autor, a) para comprender lo injusto del hecho, y b) para determinar su voluntad conforme a esa comprensión.
Welzel puntualiza que “la culpabilidad es esencialmente reprochabilidad y que presupuesto suyo es la posibilidad de autodeterminación del autor. Pero aclara que la capacidad de culpabilidad existe o no existe, independientemente de que si el sujeto actúa o no, de si se comporta conforme a derecho o antijurídicamente. Pero la reprochabilidad supone que el autor, capaz de culpabilidad respecto del hecho concreto, habría podido estructurar en lugar de la voluntad antijurídica de acción, una conforme al derecho; eso ocurre cuando ha reconocido lo injusto de un hecho, o ha podido reconocerlo” (WELZEL, Hans, Derecho Penal Alemán, Chile, Editorial Jurídica de Chile, 1970, pág. 216).

5. Teoría sicosocial: El precursor de ésta teoría es Von Liszt y señala que “la imputabilidad es la capacidad de conducirse socialmente o lo que es lo mismo, de observar una conducta que responda a las exigencias de la vida política común de los hombres. En consecuencia, dicho concepto supone que la sique del autor disponga de la riqueza necesaria de representación para poder realizar una completa valoración social; que la asociación de representaciones se produzca normalmente y con normal velocidad; que la base efectiva de tales representaciones y, por consiguiente, la fuerza motivadora de las normas generales jurídicas, morales, religiosas, etc., corresponda la medida media, y que la dirección y vigor de los impulsos de la voluntad tenga caracteres de esencial normalidad” (VON LISZT, Franz, Tratado de Derecho Penal, t. II, España, Editorial Reus, 1929, págs. 388-397).


III. LA IMPUTABILIDAD COMO PRESUPUESTO DE LA CULPABILIDAD.
La imputabilidad no es elemento sino presupuesto de la culpabilidad. Establecido que el infractor de la ley penal es imputable, demostrado que su conducta se acomoda a una determinada descripción legal (tipicidad), producida en circunstancias que no se justifican (antijuridicidad), es preciso averiguar si el autor de ese comportamiento obró con dolo, culpa o preterintención, es decir, si es o no es culpable. Para que el imputable sea punible se requiere que sea culpable.
La imputabilidad no puede estar referida a condiciones o circunstancias del acto sino a la índole o a las calidades del sujeto, no es un elemento del delito, ni un aspecto del mismo. La imputabilidad representa un modo de ser de la persona predicable para efectos jurídicos de quien ha realizado una conducta típica, antijurídica y culpable. Más bien que un modo de ser, es un modo de estar, pues comprende las condiciones originarias, las particularidades que a veces se superponen o dominan las cualidades del ser.
Así puede suscribirse la idea de la imputabilidad como presupuesto de la culpabilidad. Con lo cual, no se declara que éste supuesto se vincule al elemento subjetivo del hecho punible, sino que apenas le abre paso. Sin el hombre capaz de imputación no se llega a la culpabilidad. Solución que arranca de las prístinas concepciones: imputabilidad, del verbo latino imputare, o sea, atribuir a alguien la realización de determinado acto. Y la atribulación punitiva significa que alguien ha desarrollado una conducta descrita en la ley represora. Atribución que procede al reconocimiento de su culpabilidad.

IV. LA IMPUTABILIDAD EN EL NUEVO CÓDIGO PENAL PANAMEÑO.
Una persona tiene que ser imputable para que se le declare penalmente responsable de un hecho ilícito y salvo prueba en contrario se presume su imputabilidad (artículo 35 del Código Penal).
En éste sentido, en las corrientes del Derecho Penal moderno se establece la tesis que los facultativos forenses del Instituto de Medicina Legal no son los únicos responsables de considerar a una persona imputable o no, muy por el contrario, la potestad final la tienen los jueces o magistrados, quienes deben analizar la materia en todo su contexto y apoyarse de lo expresado por los peritos.
El artículo 36 del Código Penal señala que: “No es imputable quien, al momento de cometer el hecho punible, no tenga la capacidad de comprender su ilicitud o, en caso de comprenderla, de autodeterminarse de acuerdo con esa comprensión”:
A través de nuestra historia jurisprudencial, en muchas ocasiones, a los inimputables se les ha declarado penalmente responsable, aplicándosele penas de prisión no obstante; como profesionales del Derecho arribamos a la esperanza de que con la entrada en vigencia del Nuevo Código Penal, sea analizado cada caso de manera individualizada para no seguir cometiendo el grave error toda vez que el artículo 8 del citado texto legal expresa que “a los inimputables solo se les aplicarán medidas de seguridad”; las cuales son de carácter educativo y curativo, teniendo como finalidad primordial el tratamiento del individuo con el objeto de evitar la repetición de actos ilícitos, debiéndose aplicar dicho proceso en establecimientos especiales.
De igual manera, el artículo 38 del Código Penal señala lo siguiente: “Actúa con imputabilidad disminuida quien, en el momento de la acción u omisión, no posea completa capacidad de comprender el carácter ilícito del hecho”.
Somos del criterio que al imputado disminuido, se le debe aplicar igualmente una medida de seguridad curativa pues, no son plenamente conscientes de los actos ilícitos cometidos.

v. EL TEMA DE LA IMPUTABILIDAD EN LA JURISPRUDENCIA
La jurisprudencia señala que “la imputabilidad se presume en todo agente, salvo prueba en contrario, y constituye un presupuesto de la culpabilidad”…. es decir, que posea capacidad para comprender su ilicitud o de determinarse de acuerdo con esa comprensión al momento de ejecutar el hecho punible. Esto significa que la imputabilidad del agente debe verificarla el juzgador al momento de la ejecución del delito”. De igual manera, se señala que “….la ausencia de esa capacidad de comprensión de la ilicitud de su actuar le impide al sujeto darse cuenta de que ésta vulnerando determinado interés jurídico tutelado por el ordenamiento penal o lo inhabilita para comportarse de manera jurídica o jurídicamente diferente a pesar de percatarse de la antijuridicidad de su conducta.
Esta condición personal del agente descarta que actúe con culpabilidad dolosa o culposa debido a que existe una falta de consciencia real de la ilicitud de su acción u omisión, es decir, por carecer de libertad para comportarse lícita o ilícitamente” (fallo de 4 de enero de 1993 de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia).
Mediante resolución de 5 de septiembre de 1996 de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, bajo la ponencia de la Magistrada Aura Emérita Guerra de Villálaz, se transcriben algunas consideraciones del Dr. Alejandro Pérez respecto a la imputabilidad, a saber:
“…El grado de imputabilidad se basa en la capacidad del individuo de comprender la ilicitud de un acto, está capacidad de comprensión es una función del funcionamiento adecuado del sistema nervioso, que se traduce en una actividad normal del pensamiento, sensopercepción, estado de vigilia e inteligencia.
La disfunción de una o más de estas funciones en el momento del acto disvalioso, no antes o después del mismo es lo que condiciona la imputabilidad disminuida o la inimputabilidad.
Es importante establecer que éstas funciones del cerebro pueden variar a través del tiempo en un mismo individuo, por ejemplo, un individuo que padezca epilepsia, puede cometer un acto delictivo, en el momento en que está convulsionando, momento en el cual su sensorio está anulado, fenómeno éste que lo ubica en las prerrogativas del artículo 24 del Código Penal sin embargo; éste mismo individuo puede posteriormente cometer un delito ilícito en un momento en que no está convulsionando y su estado de vigilia o sensorio no está afectado, en éste caso ya no se ubica en las prerrogativas del artículo mencionado”.
En España por ejemplo, existen requisitos jurisprudenciales que se han de tener en cuenta para valorar la imputabilidad, los cuales pasamos a citar:
a. Naturaleza de la perturbación: Criterio cuantitativo
b. Duración del trastorno y permanencia del mismo: Criterio cronológico
c. Relación de causalidad o de sentido entre el trastorno psíquico y el hecho
delictivo.
Para poder aplicar éstos requisitos por parte del Juez, es imprescindible la prueba pericial, cuyos puntos más importantes que debe recoger son:
1. Establecer si la persona examinada presenta algún tipo de anomalía o alteración psíquica. Dentro de éste concepto también se incluyen los estados de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos, así como el síndrome de abstinencia y las alteraciones de la percepción.
En el caso, que efectivamente el sujeto tenga algún tipo de anomalía psíquica a ésta se le debe poner nombre, es decir, que tipo de enfermedad es, y esto se debe realizar siguiendo los criterios de las clasificaciones internacionales más usadas. Además de concretar el tipo de enfermedad hay que reseñar la sintomatología, curso evolutivo de la misma y su posible repercusión sobre la inteligencia, la voluntad y la conciencia.
2. Determinar si en el momento de cometer el hecho delictivo, el delincuente presentaba esa anomalía psíquica y si su intensidad era suficiente para perturbar las funciones psíquicas antes mencionadas en grado tal, que impidieran comprender la ilicitud de los hechos cometidos.
3. Establecer una relación de causalidad entre la anomalía psíquica y el hecho delictivo, en el sentido de aclarar:
-Si la conducta delictiva es una simple manifestación de la enfermedad
-Si está condicionada por su anomalía psíquica
-Si los hechos no tienen ningún tipo de relación con el cuadro psíquico que presenta el sujeto.

4. Igualmente, también se debe recoger en el informe si la capacidad psíquica del delincuente le permite asistir al juicio oral, es decir, si puede entender, comprender y defenderse; como es lógico, éste punto se debe aclarar en una fecha lo más próxima al día del juicio ya que el cuadro psíquico puede evolucionar de forma favorable o de forma desfavorable. (CARRASCO GÓMEZ, 1996).

BIBLIOGRAFÍA

ACEVEDO, José Rigoberto. Comentarios al Nuevo Código Penal, Derecho Penal Fundamental Panameño, Panamá, Tomo I, 2008.
ANTOLISEI, Francesco, Manuale di diritto penale, parte generale, Milano, Giuffre Editore, 1960.
CARNELUTTI, Francesco, Teoría General del Delito, España, Editorial Reus, 1941.
CARRARA, Francisco, Programa de Derecho Criminal, vol. 1, Bogotá, Colombia, Editorial Temis, 1956.
DÍAZ PALOS, Fernando, Teoría General de la Imputabilidad, España, Bosch, casa Editorial, 1965.
FERRI, Enrico, Principios de Derecho Criminal, Madrid, España, Editorial Reus, 1933.
FLORIAN, Eugenio, “Parte General del Derecho Penal”, La Habana, Imprenta y Librería “La Propagandista”, Tomo I, 1929.
GAITÁN MAHECHA, Bernardo, Curso de Derecho Penal General, Colombia, Edición Lerner, 1963.
Giandomenico, Delitala, II fatto nella teoría general del reato, Milano, Giuffre, Editore, 1930.
Giuseppe Bettiol, Diritto penale, Padova, CEDAM, 1949.
Ilda Vaccaro, “II reato del non imputabile”, en Scuola Positiva, 1947.
JIMÉNEZ DE ASÚA, Luis, Tratado de Derecho Penal, Tomo V, 3era Edición, Buenos Aires, Argentina, Editorial Losada, 1956.
MAGGIORE, Giuseppe, Derecho Penal, vol. 1, Colombia, Editorial Temis, 1954.
PEREZ, Luis Carlos, Derecho Penal, Editorial Temis, Colombia, Tomo II, 2da Edición, 1989.
PETROCELLI, Biaggio, Principi di diritto penale, vol. 1, Napoli, Jovene, 1955.
REYES ECHANDIA, Alfonso, “Imputabilidad”, Editorial Temis, Colombia, 1989.
RUÍZ, Sergio Tulio, Teoría del Hecho Punible, Ediciones Librería del Profesional, Colombia, 3 Edición, 1985.
VON LISZT, Franz, Tratado de Derecho Penal, t. II, España, Editorial Reus, 1929.
WELZEL, Hans, Derecho Penal Alemán, Chile, Editorial Jurídica de Chile, 1970.

Código Penal de Panamá.

Autor: Abogada Damaris González Jaén

Defensora de Oficio de la provincia de Panamá

 
 
 
Su opinión cuenta, valore este artículo:

<<volver al principio>>  
CENTRO COMERCIAL EVOS, tu Mall en Internet. Visita nuestro centro comercial donde encontraras una multitud de tiendas que prestan sus servicios a través de internet y donde descubrir las últimas tendencias en todo tipo de servicios:
Bebes - Calzado - Complementos - Contactos - Decoración - Deportes - Libros - Moda - Regalos - Ropa - Sorteos - Telefonía - Viajes - Videncia
 

¿Quiénes somos? - Contáctenos - Inicio - Aviso legal - Site map - About us - Contact - Home - Legal warning

La información expuesta en los artículos de la Revista Jurídica no es responsabilidad de Grupo Evos, es información escrita por el Autor y es meramente informativa. En ningún caso tiene valor legal ni contractual y rige todo lo expuesto en la sección aviso legal.

La Revista Jurídica tiene un marcado carácter social, es gestionada de forma privada y entre sus objetivos destaca el de ofrecer información de acceso libre para el lector, por lo que, tiene un formato online, totalmente gratuito y toda la información de la que dispone se muestra en su página web.

El sistema de publicación de la revista tiene como objetivo dar la oportunidad de publicar artículos a todos los profesionales que así lo deseen, lo que fomenta la pluralidad de la información. Por ello, la revista dispone de múltiples artículos de distintos colaboradores de distintos países. La intención es que los artículos sirvan para promoción de sus autores y sean valorados por los propios lectores. En la página donde se publica el artículo está identificado su autor y se facilita alguna forma de contacto (correo electrónico, página web, blog, etc.) para que el lector pueda hacerle llegar sus intereses o resolver sus dudas, ya que, el autor es la persona más adecuada para matizar cualquier interpretación. La Revista Jurídica solo administra información y no ofrece un servicio de asesoramiento tanto para escritores como para lectores.

Grupo Evos ® Todos los derechos reservados.