| Por
dinero negro se entiende aquel que es generado en actividades
ilegales como pueden ser el narcotráfico, la prostitución,
las drogas, etc. Los individuos que se dedican a estas actividades
ilícitas suelen generar unos altos ingresos que difícilmente
pueden justificar, lo que genera un indicio de la práctica
de estas actividades. En esta situación es interesante
para la persona poder hacer pasar su dinero como resultado de
una actividad legal para que ese dinero tribute y oficialmente
sea el resultado de una operación lícita. A este
proceso se le conoce como blanqueo de dinero o blanqueo de capitales.
Para realizar el proceso de blanqueo
de dinero existen múltiples técnicas que cada
vez se perfeccionan más, pero en este artículo
deseamos centrarnos en la colaboración que pueden aportar
las instituciones financieras, ya que a veces, por ignorancia
o a sabiendas, dan justificación a los movimientos
de capital que pueden provenir de actividades ilícitas.
Hay muchos territorios o estados que para
atraer ingresos de capital extranjero tienen un régimen
tributario favorable para empresas y ciudadanos que generalmente
solo residen en el país para efectos legales, ya que
las empresas no suelen tener presencia física. Generalmente
se les permite pagar menos impuestos y por otro lado las entidades
financieras se caracterizan porque el secreto fiscal está
muy blindado lo que genera falta de transparencia en el intercambio
de información con los países de origen.
A estos territorios o estados se les suele
conocer como paraísos fiscales, aunque cabe destacar
que recurrir a estos servicios no implica que sea un delito
ya que cualquier persona puede guardar en ellos sus ahorros.
Este tipo de políticas tampoco benefician a todos ya
que suelen ser territorios pequeños con leyes migratorias
más limitadas o con un régimen fiscal distinto
para residentes y no residentes donde las pequeñas
y medianas empresas no encuentran un beneficio.
A nivel internacional se genera una gran
preocupación por la facilidad con la que se pueda producir
el blanqueo de dinero, sobre todo en lo que refiere al sistema
financiero en su relación con otros países porque
si a nivel nacional cada país puede adoptar medidas
internas para la lucha contra el blanqueo de dinero a nivel
internacional resulta más difícil controlar
de forma eficaz que el movimiento de capitales producido por
el crimen organizado pueda quedar impune.
Las entidades financieras juegan un papel
muy importante en este tema y es necesario que adopten una
serie de medidas que faciliten la transparencia de las operaciones
que realicen.
Las entidades financieras deben proceder
a la identificación de sus clientes a través
de un documento acreditativo en el momento de iniciar una
relación comercial, al igual que cuando un cliente
abre una cuenta corriente o de ahorro. Cuando un cliente solicita
un movimiento de capital superior a una cantidad estipulada
o cuando efectúa transacciones de menor cuantía
que pueden parecer relacionadas también se debe proceder
a la identificación. Es importante que las entidades
financieras guarden copia o referencias de todos los recibos,
justificantes y registros de las transacciones durante un
periodo de cinco años.
Las entidades financieras deben implantar
procedimientos de control interno para prevenir e impedir
que se produzcan operaciones relacionadas con el blanqueo
de dinero, así como formar adecuadamente a sus empleados
para tomar las medidas oportunas.
Las entidades financieras también
deben colaborar activamente con las autoridades responsables
de la lucha contra el blanqueo de capitales, lo que supone
informar a dichas autoridades de cualquier indicio de blanqueo
de dinero, facilitar información sobre sus clientes
a las autoridades sin que ello suponga un delito o responsabilidad,
no realizar operaciones dudosas sin antes confirmar su legalidad
con las autoridades, no realizar operaciones que hayan sido
prohibidas por las autoridades, y por supuesto no advertir
a clientes o terceros de que se ha facilitado información
a las autoridades.
Para luchar contra el blanqueo de capitales
y coordinar políticas económicas y sociales
se creo una organización de cooperación internacional
compuesta por 30 estados y que se conoce como la OCDE (Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico).
Entre sus estados miembros destacan varios países europeos
como puede ser España que hoy por hoy tiene uno de
los sistemas financieros más sólidos del mundo,
reconocido incluso por Estados Unidos que también es
miembro de la organización.
La OCDE emite todos los años una
lista donde enumera los países que considera paraísos
fiscales. En la lista emitida en el 2009 cabe destacar la
presencia de Panamá, lo que implica que los países
miembros de la OCDE limiten ciertos tratados comerciales al
considerar que Panamá ofrece poca transparencia fiscal.
Entre estos tratados comerciales cabe
destacar el Tratado de Promoción Comercial (TPC) que
se pretende ratificar entre Panamá y Estados Unidos,
el cual es uno de los mayores inversores extranjeros en Panamá.
En estos días se pudo leer en la
prensa de Panamá que Abogados y banqueros panameños,
rechazan las presiones estadounidenses y sostienen que Panamá
no es un paraíso fiscal. Pero a Estados Unidos le preocupa
que el ahora presidente electo Ricardo Martinelli continúe
con los importantes compromisos realizados por su antecesor
en materia de transparencia e intercambio de información
tributaria, que de ser así beneficiará en gran
medida a Panamá.
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